Órdenes son órdenes...


Cinco comensales. La hora de la cena. La única dama de nuestras vidas reprueba esa fea conducta. Todos callamos. Asentimos. Tienes razón mamita, se oye a uno decir. ¡Pelota!, contesta rápidamente el otro. El de las gafas sólo parpadea. Nos miramos sorprendidos. Vale, no volveremos a quitarnos los zapatos, no volveremos a andar por la casa descalzos… Prometemos portarnos bien y llevar nuestros pies abrigados durante el crudo invierno… No te enfades…

Una hora más tarde, cuando ya duermen plácidamente los chavales que hacen ruido en mi hogar, entro en la cocina, el fatídico lugar donde prometimos lo que prometimos…

La orden la hemos entendido, pero puede que todavía sea pronto para asimilarla.

Hago una foto. No me puedo resistir.



10 comentarios:

alelo dijo...

Creo que según hablaba la señora que domina nuestros sentimientos, nos fuimos quitando los zapatos sin darnos cuenta...

Ricardo Colomer dijo...

Yo lo hago, pero yo tengo tarima coño.

alelo dijo...

Nosotros en la cocina decidimos que la tarima no iba muy bien, Ricardo.El problema está en mí, que voy descalzo por la vida desde que tengo uso de razón, si es que alguna vez razoné su uso. Y ellos, ¡claro!: eso vieren, eso hicieren.

UnaExcusa dijo...

Y lo bueno que es andar descalzo... Yo también voy descalza: se ensucian los pies, te coges resfriados... ¡vives!

Silvia dijo...

Tengo zapatillas de estar en casa...para cuando viene un extraño. Me encanta andar descalza a pesar de los resfriados, de que se ensucien los pies o de las broncas de mi progenitora. Como dice UnaExcusa, vives.
Me alegra que compartas un trocito de esa vida con nosotros.

rosita dijo...

¡qué pies más pequeños tienes! :D

alelo dijo...

¿Pequeño? Rosita tengo un 44. Podría dormir de pie.

Ricardo Colomer dijo...

¿todo bien, no?

alelo dijo...

Ya ves que no.

Diti/a dijo...

Enganchada, eso es lo que estoy, enganchada a tus historias.

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