Vodafón


(Quede claro que donde dije digo, digo Diego o digo Movistar o Amena o Filomena).

Mi móvil, mi mejor amigo desde hace unos años, y su inseparable compañera, la agenda multifunción de última generación donde guardo todos mis contactos – sin los que ya no sé vivir -, han dicho basta, se han estropeado, han fenecido. Pero no hay problema: tenemos un supercontrato de empresa que permite renovar los aparatos averiados con coste cero.

¡Allá voy! Raudo y veloz marco el número especial que nos dan a las empresas especiales para tratarnos de forma especial y que nos hace distintos al resto de los mortales. No hay nadie. Se pone una maquinita. Sí, ya lo sé, pueden pensar que uno está tonto si le sorprenden hablando con una máquina, pero ésta es distinta: ésta es la maquinita que han instalado en Vodafón para que trate de una forma especial a las empresas especiales y que nos hace distintos al resto de los mortales.

Por favor, marque su clave secreta, me dice atentamente. 4444, ¡ya está! Por favor, vuelve a dirigirse a mí, marque el 1 si su llamada se debe a una avería de su aparato, marque el 2 si quiere contactar con la tienda, marque el 3 si es para otras necesidades. Uno, digo yo convencido, mientras mi pensamiento se va directamente a qué se referirá con otras necesidades. Continúa preguntándome la susodicha: su teléfono ¿es de tarjeta o de contrato? Sin inmutarme y muy seguro de mí mismo digo la palabra mágica: “contrato”. No conforme con mi respuesta, me sigue interrogando: Diga si desde el teléfono que está llamando es el que figura en el contrato o está llamando desde otro. He de reconocer que ahí empiezo, muy susceptible yo, a mosquearme. Vamos a ver, si estoy llamando porque se me ha estropeado el teléfono, le he dicho UNO que es el número que me dijo que marcara si se trataba de una avería, entonces, y creo queda muy claro y meridiano, no puedo estar llamando desde él, querida Watson, porque entre otras cosas ¡ESTÁ ESTROPEADO! Me insiste: Diga sí o no. ¡No!, digo yo en un tono un poquito más fuerte; éste me lo ha dejado un amigo para que llame… Marque el número de teléfono sobre el que quiera realizar la consulta, me sugiere sin dejarme terminar la explicación en un tono de voz que ya no se me aparece tan amable. Señorita, el 600002001. Repita el número, por favor. ¡Caso en Soria! ¡Además está sorda! Le he dicho que es el 600002001. Mientras mi cabeza empieza a preguntarse para que me piden todos esos datos si ya los tiene Vodafón porque para hacer el maravilloso contrato de empresa nos pidieron hasta el carnet de identidad de una prima tercera de la mujer de un compañero de despacho para poder ofrecernos un descuento añadido en las llamadas del 0,03%, la maquinita vuelve a dirigirse a mí y me dice: En unos momentos le pondremos en contacto con una operadora, permanezca a la espera.

¡Tócate la nariz! Pues por ahí quería haber empezado yo. Si cuando llamé hace tres cuartos de hora me ponen con una operadora que sepa castellano, un castellano "de andar por casa", un castellano coloquial, ya tendría un nuevo teléfono con coste cero ¿NO?

¡Pues no! Después de escuchar el “Letitbi” (porque a los que tenemos contrato especial nos ponen esa y a los que no lo tienen… también) de los “Bitels” en versión acústica – creo que interpretado por Paul Mauriat – dos veces y media, la maquinita me dice muy atentamente: LAMENTAMOS INFORMARLE QUE NUESTRAS OPERADORAS SE ENCUENTRAN ACTUALMENTE OCUPADAS. INTÉNTELO DE NUEVO DENTRO DE UNOS MINUTOS.


¿?



3 comentarios:

el alelo dijo...

A fuer de ser sincero, que es aquel que dice la verdad casi siempre, mi móvil, mi mejor amigo desde hace unos años, se murió sólo, pero a su inseparable compañera, la agenda multifunción de última generación donde guardaba todos mis contactos, la maté yo.

Me preguntó si quería copiar los contactos del teléfono a la tarjeta y le dije que sí. Me dijo que si los mezclaba o los sobreescribía y le dije que los sobreescribiera. Me preguntó que si estaba seguro ¿cómo no iba a estarlo? Me sobreescribió un contacto que tenía en el teléfono sobre los tropecientos que tenía en la agenda. Fin. La maté.

Ahora sólo tengo un contacto, pero un teléfono nuevo muy chulo (lo he tenido que ir a buscar a la tienda vodafón, con acento en la 0 de fón, he esperado una cola de una hora (como el resto de los mortales) y como mi compañero de despacho fue antes que yo, había gastado los puntos y de coste cero nanai de la China.

Así son las cosas y así se las he contado.

el alelo dijo...

Una última cosa: si no os llamo, no os preocupéis... es que no tengo agenda y no puedo.

PILO dijo...

suele pasar jejejejeje

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