Divagaciones (de ayer…)



Cuando era más joven podía recordar todo, hubiera sucedido o no. Mark Twain.


¡Qué temprano me he levantado! ¡Pero si es domingo! Hoy no tengo nada que hacer. ¿Para qué me levanto? Y los lunes no hay quién pueda conmigo…

Voy a escribir. Me apetece escribir. Con el café todavía caliente, enciendo el ordenador y miro por la ventana. ¡Qué día más perro! ¡Parece otra vez invierno! Tarareo, no se me va esta canción de la cabeza... es día de frío y vienes a casa, vienes de la tarde cansada de un jueves… pero es domingo, por la mañana y domingo…

Y escribo. Y emborrono. Y rectifico. Y vuelvo a escribir…

Que la piel que te recubra
sea la piel que yo de dejo.
Que la tuya la gastaste
por cobijar tus pequeños.

Que la flor que yo te envío
sea la flor de mi recuerdo.
Que su aroma y su fragancia
invadan todo tu cuerpo.

Sigo escribiendo y emborronando….

Y así,… tiempo con año,
y así,… tiempo con tiempo,
con el olor de las rosas
y el abrigo de mi cuerpo
puedas sentir el calor
que guardo yo en mis adentros,
que me quema, que me aturde,
que pace en mis sentimientos.

Ya sé. Anoche me acosté tarde… como todas las noches. ¿Por qué me acuesto siempre tarde? Arropé a los niños. ¡Qué felicidad transpiraban! ¿Con qué soñarán? El mayor, siempre colocado, siempre en el centro de la cama, preparado para la foto. Y arropado, siempre arropado hasta el cuello… El mediano, ¡ay el mediano!, el cuerpo entero encima de la almohada, cabalga a lomos de su corcel. ¿Qué soñará? Le sobra toda la cama ¿para qué la compraríamos tan grande? Le coloco, le arropo, le beso... El chiquitín, con los pies atravesados en los barrotes de la cuna… parece un niño Jesús de escayola… ¡La lata que da durante el día!.. Abre los ojos… ¡Duérmete niño, duérmete! Ya está. Que la piel que yo…por cobijar tus pequeños…

Me puse el pijama, sin hacer ruido, entre tinieblas, con el sigilo propio de un espía, con la impaciencia de aquel que no quiere molestar. Entré en la cama, mi cama, nuestra cama. ¡Qué sensación! ¿Hay algo más confortable? Alguien la calentó por mí. Me agarro, me aferro, me coloco… puedas sentir…el olor de las rosas… Intento soñar, me duermo, intento…, me duermo… y el abrigo de su cuerpo… que me quema… que su aroma…, me duermo…


Me estoy ablandando. Voy a comprar el periódico.



5 comentarios:

Turulato dijo...

¡Leche, qué bonito!. Bueno no. ¡Qué envidia!. Porque está escrito no; porque está vivo.

EVA dijo...

Me encantan estos textos, son tan impulsivos y tan naturales. Genial, Alelo.
PD: Que valiente eres, tres enanos!!!!

Ricardo Colomer dijo...

Ummmmmmmmmm, que agustito.

Impresionante descripción de sensaciones.

Un abrazo Doctor

alelo dijo...

Turulato Ese texto es de cuando el niño pequeño que vive en mi casa tenía un año. Ahora tiene 4, creo.

Eva ¿Valiente yo? Creo que te equivocas, la única valiente en todo caso sería la mujer que domina mis sentimientos sin darme cuenta que es la que hizo el esfuerzo. Yo sólo puse la semillita.

Ricardo Las sensaciones las vas a tener tú también dentro de unos días. Que lo sepas. Y estate quieto que la familia numerosa en este país no desgrava, sólo agrava.

it dijo...

Qué cosa tan bonita, Aleliño, tenga los años que tenga..... está vivo y caliente, como una hogaza, como un alimento para el alma de quien llegue muy cansado, o triste, o hambriento.... y te lea.

¡Qué suerte he tenido al no perdérmelo!

Ayyyy... mil besos, queridísimo!!

it

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